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lunes, 26 de septiembre de 2011

Richard Chase

Richard Chase: El vampiro de Sacramento


"A veces oigo voces por teléfono... ignoro qué voces... amenazas. Suena el teléfono y alguien me dice cosas extrañas...que mi madre me envenena poco a poco y que me voy a morir. Me siento observado.. sé que alguien me vigila...." "...si devoré a esas personas fue porque tenía hambre y me estaba muriendo. Mi sangre está envenenada y un ácido me corroe el hígado. Era absolutamente necesario que bebiera sangre fresca.." Estas declaraciones, forman parte de una entrevista psiquiátrica a Richard Tranton Chase, un asesino diagnosticado esquizofrénico paranoide tras disparar, apuñalar, descuartizar, y beber la sangre de seis personas en 1987, ganándose el apodo de "el vampiro de Sacramento".


Desde muy joven, Chase es conocido por su conducta psicótica que alterna períodos de apatía con otros de agresividad. Esto, según algunos psicólogos estaría debido en gran parte a unos traumas infantiles por las constantes peleas entre su padre alcohólico y su madre, así como el posterior divorcio de éstos. A los 21 años, se va de casa para compartir piso con unos amigos. Allí, continuamente drogado, empieza a obsesionarse con la idea de que una organización criminal trata de acabar con él, hasta tal punto que clava con tablas la puerta de su habitación, entrando y saliendo de ella por un pequeño agujero que había hecho en el fondo de un armario de pared. Poco tiempo después, se afeita la cabeza y acude asustado al médico alegando que su cráneo se está deformando poco a poco y los huesos de éste le agujerean la piel. Al mismo tiempo dice sentir que se muere porque alguien le ha robado la arteria pulmonar, y nota que su sangre no puede circular.
Es internado en un psiquiátrico, saliendo de éste al poco tiempo, pese a la opinión de algunos médicos que lo consideran peligroso. Una vez sólo, deja de tomar la medicación que le habían prescrito y su conducta comienza a empeorar, pues creyendo que su sangre se estaba volviendo polvo y que necesitaba otra más fresca para sobrevivir, se inyecta y bebe sangre de conejo, tragándose además crudas las vísceras de los animales... Poco después cae gravemente enfermo, y los médicos tras percatarse de su obsesión por consumir sangre, lo internan de nuevo diagnosticándole una fuerte esquizofrenia paranoide además de conducta peligrosa. Un año después, de nuevo en la calle, descuartiza a numerosos perros, gatos y vacas afín de beber su sangre y vísceras mezcladas con Coca-Cola a modo de cóctel, estando convencido que a causa de la falta de sangre, su estómago se empieza a pudrir, su corazón disminuye de tamaño y que los distintos órganos se desplazan en su interior.
Fascinado por los crímenes de los asesinos Kenneth Bianchi y Angelo Buono, guarda celosamente todos aquellos recortes de prensa que los menciona y se compra una pistola de calibre 22 dispuesto a imitarlos. A los 28 años, comienza una serie de crímenes disparando dos veces sin motivo alguno sobre un desconocido, que se convertiría en la primera de sus víctimas. Su segunda víctima, una joven de 22 años, es salvajemente asesinada a pocos metros de su casa cuando se encontraba sacando la basura. Chase dispara tres veces sobre ella, y mientras agoniza, le abre el vientre para arrancarle los intestinos, que esparce cuidadosamente por el suelo. Luego, le corta el hígado, el diafragma, un pulmón y los riñones, colocándolos encima de una cama. En un ataque de histeria apuñala varias veces el cuerpo sin vida y tras beber su sangre, se pinta la cara con ella.
Finalmente, como toque final a su "obra", defeca sobre la boca del cadáver y abandona la casa, satisfecho. Cuatro días después comete el más sangriento de sus crímenes entrando en una casa elegida al azar y disparando a la cabeza de una pareja de 27 años, un niño de 6 años y un bebé de 22 meses. Luego, llevándose el cuerpo de la mujer a una habitación, sodomiza el cadáver, le arranca un ojo y bebe su sangre. Momentos más tarde, es sorprendido en su macabra carnicería por alguien que llama a la puerta mientras vaciaba el cráneo del niño, y huye a toda prisa llevándose el cadáver del bebé. En su propia casa, decapita el cuerpo tras beberse la sangre y devorar el cerebro crudo. Esa misma tarde, la policía descubre la matanza y comienza una serie de investigaciones por toda la ciudad registrando cada rincón de la ciudad tratando de atrapar al psicópata asesino. Cuando tres policías llaman a la puerta del vampiro no obtienen respuesta, pero oyendo ruidos en el interior deciden de vigilar el apartamento. Poco después, Chase sale de la casa con una caja de cartón bajo el brazo, que arroja al suelo para tratar de huir al ver a los agentes en la puerta. Su contenido se esparce por el suelo asombrando a los policías: se trata de ropa ensangrentada y trozos de cerebro humano...
El asesino es finalmente detenido. Al registrar su apartamento, se encuentran además de un espantoso olor a putrefacción, manchas de sangre cubriéndolo todo, huesos humanos en la cocina y el salón, un plato con restos de cerebro encima de la cama y la nevera repleta de recipientes con órganos humanos y animales en el interior. En el juicio trata inútilmente de justificar sus macabros crímenes diciendo que unas voces de seres extraterrestres y otras criaturas lo acosaban continuamente obligándole a matar... Finalmente es condenado a pena de muerte aunque su ejecución en la cámara de gas nunca sería llevada a cabo, pues Richard se suicida pocos meses después en su celda con una sobredosis de antidepresivos en diciembre de 1980.

Pili Abeijón
Criminóloga
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jueves, 15 de septiembre de 2011

Peter Kürten

Peter Kürten: El vampiro de Düsseldorf




El temible "vampiro de Düsseldolf" está considerado como uno de los más sanguinarios asesinos en serie de todos los tiempos por los expertos criminólogos y psicólogos que han seguido su caso de cerca.

Nació en 1883 en Colonia (Alemania) en una familia tan pobre como numerosa (era el tercero de trece hermanos), y todos habitaban bajo pésimas condiciones en un espacio muy reducido y un ambiente familiar deplorable. Su padre, en el paro, era alcohólico y de muy mal carácter, pegaba frecuentemente a su mujer e hijos. Cuando sólo contaba con ocho años, Peter hace una primera tentativa de fuga y se escapa de casa harto de los malos tratos...

Cuando su familia se traslada a Düsserdolf en 1884, se evade de nuevo y comienza a vivir como un vagabundo, de pequeños hurtos, dando muestras a tan temprana edad de instintos criminales: disfruta estrangulando ardillas y maltratando a los perros callejeros que se cruzaban en su camino, así como a otros animales para ver correr su sangre, cometiendo además actos zoofílicos con ovejas a las que degollaba una vez alcanzado el orgasmo.En una ocasión trata incluso de violar a una de sus hermanas más jóvenes.La primera condena la cumpliría en 1897 por robo, y así muchos más actos delincuentes que lo obligan a pasar cerca de veinte años entre rejas.

En 1913 comete su primer crimen sexual: viola y degolla salvajemente a Christine Kelin, una niña de 13 años.Años más tarde, cuando él mismo contaba con cuarenta, su vida parece dar un giro y contrae matrimonio con una mujer de buena familia.Cambia de aspecto vistiendo con mucha elegancia y sencillez, se peinaba con brillantina (producto casi desconocido en Alemania en aquella época), usaba gafas, lucía un recortado bigote, e incluso usaba polvos faciales.

Como la mayoría de los sádicos sexuales, Kürten parece llevar una vida normal como cualquier buen esposo. Trabajaba como conductor de camiones, y su mujer jamás sospechó que tras un hombre tan educado y atento como su marido podría esconderse el autor de crímenes tan sangrientos.

Entre 1925 y 1930 se suceden en la pequeña localidad alemana una serie de crímenes que estremecen y sensibilizan a toda la población, similar a la que padeció Londres en tiempos de otro conocido asesino: Jack el Destripador.

A pesar de que la policía alemana contaba con métodos muy por encima de los que disponía Scotland Yard en 1888, tardaron varios años en tener alguna pista del misterioso criminal a quién terminaron apodando unos "El Vampiro de Düsserdolf" y otros "El rey del crimen sexual". Kürten tiene por costumbre el beber la sangre de sus víctimas y de matar animales cuando tiene sed. A veces se divierte incendiando las casas abandonadas, esperando ver arder algún vagabundo que durmiese en su interior.De hecho, a su tercera víctima, una niña de nueve años llamada Rose Ohliger, la rocía de gasolina y le prende fuego para complacerse viéndola arder en una terrible agonía.

La policía, viendo por momentos su autoridad y reputación comprometidos, lleva a cabo continuas redadas y abundantes controles rutinarios a la busca y captura del feroz asesino. Incluso algunos grupos de delincuentes y bandas callejeras se unen a la "caza" del vampiro con tanto interés por detener la ola de crímenes como las mismas fuerzas de seguridad.

Hasta la fecha, se le inculpaban nada menos que ocho terribles asesinatos y catorce asaltos.Afortunadamente para todos, cometió un grave error en 1930 que le costaría su detención. Tras un atentado criminal fallido contra María Butlier, la mujer logra escapar y proporcionar una detallada descripción de Kürten. Al mismo tiempo, éste se asusta al leer la prensa y ver su retrato robot en la portada de los periódicos, por lo que confiesa la totalidad de los crímenes a su esposa mientras charlaban, quitándole importancia a los hechos como si se tratase de simples travesuras infantiles. La señora en un principio se desmaya de la impresión, pero finalmente, asustada y asqueada pone las declaraciones de su marido en conocimiento de la policía. (quién tubo que poner en libertad a algún detenido que coincidía con la descripción del verdadero asesino).

Durante el juicio, se dedicó a escribir cartas a los padres de las víctimas en las que se disculpaba de una manera muy peculiar: alegando que él necesitaba beber la sangre lo mismo que otras personas necesitan beber el alcohol... (Pese a que no disculpe en absoluto sus crímenes, lo cierto es que sí padecía de "hematodipsia", una patología que consiste en obsesión compulsiva por consumir sangre, bajo implicaciones sexuales.)

Finalmente tras una hora y media de deliberación, el jurado pronunció su veredicto de culpabilidad para Peter Kürten, quién fue sentenciado a nueve penas de muerte. ( ¡Según las leyes de la época, era posible condenar a más de una pena de muerte!).Hasta el último minuto se creyó que iba a recurrir al veredicto para tratar de librarse de ser decapitado, pero el asesino no apeló y guardó la calma hasta el día de la ejecución con calma absoluta. Tan sólo se manifestó para pedir una última voluntad, y era que cuando lo decapitase el verdugo, le dejasen escuchar durante unos minutos cómo su propia sangre goteaba en el suelo...

El 2 de julio de 1931, a las seis de la mañana, en el patio de la prisión de Klügelpüts (Colonia), se cumplía su deseo.
 
 
Pili Abeijón
Criminóloga
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Pekka-Eric Auvinen

Pekka-Eric Auvinen: el último spree-killer europeo



Finlandia se interrogaba este jueves sobre los móviles del estudiante de 18 años que mató fríamente un día antes en su colegio a ocho personas y sobre las condiciones en que llevó a cabo esta masacre, que causó estupor en un país donde la violencia es bastante rara.

Los investigadores se activaban este jueves en Tuusula, pintoresco pueblo de 30.000 habitantes situado a orillas de un gran lago a 40 kilómetros de Helsinki, escenario de una de las peores tragedias de las últimas décadas en Finlandia.

"Según los primeros indicios, él (Pekka-Eric Auvinen) actuó al azar, pero este punto es investigado aún", declaró Jan Olof Nyholm, uno de los investigadores, en una conferencia de prensa.

El instituto, en torno al cual la policía estableció un perímetro de seguridad y cuyos alrededores se encuentran vigilados por soldados, cerró sus puertas por lo menos hasta el fin de semana.

"En el lugar se encontraron 69 casquillos", declaró Nyholm en una rueda de prensa llevada a cabo en Vantaa, una localidad cercana a la de Tuusula, donde tuvo lugar la tragedia. Pekka-Eric Auvinen tenía en su poder un total de 389 balas, incluidas las 69 disparadas.

Los investigadores hicieron públicas este jueves fotos de los daños de los disparos en el centro de enseñanza secundaria, como numerosos cristales rotos por bala y el pasillo que intentó incendiar.

"Se encontraron líquidos inflamables en el lugar. Probablemente intentó incendiar el segundo piso. Esparció líquido por las paredes y el suelo", añadió Nyholm, que no explicó la naturaleza exacta de esos líquidos ni el por qué del gesto de joven. "Según las primeras indicaciones, actuó al azar, pero este punto se está investigando", agregó. El joven también dejó una carta "de despedida" para su familia, que la policía entregó a sus allegados.

En ella, expuso las mismas reivindicaciones que ya explicó en el vídeo que publicó en el portal de internet YouTube. La policía consideró que Auvinen actuó solo y no encontró ningún otro arma cerca de él.

El joven mató a la directora (61 años), la enfermera (42), una estudiante de 25 años y a cuatro compañeros de entre 16 y 18 años.

Todas las víctimas fueron identificadas el miércoles por la noche. Todas recibieron más de un disparo en la cabeza y no pudo hacerse nada para salvarles la vida.

Los investigadores se negaron a precisar en qué orden fueron asesinadas. Tampoco pudieron precisar cuándo publicó el asesino en YouTube el vídeo en el que anunciaba la matanza que pensaba cometer.

El drama se desarrolló al parecer en 20 minutos. A las 12H04 (10H04 GMT) las fuerzas especiales oyeron la última detonación. Se trataba, según las primeras deducciones, del momento en que el asesino se disparó un tiro en la cabeza. Falleció poco después de las 22H00 en el hospital.

El joven autor de la masacre, descrito como alguien apasionado por las armas de fuego, también era calificado como "normal y afable", aun cuando él mismo aseguraba que su misión era erradicar "a los fracasados de la raza humana".

Pekka-Eric Auvinen, de 18 años, era el mayor de una familia "normal". Vivía con sus padres, tenía un hermano y su escolaridad se desarrollaba sin tropiezos. Carecía de antecedentes penales, según los investigadores.

Sin embargo sus profesores lo describen como un muchacho complejo y brillante, torturado, depresivo y a veces víctima de las burlas de algunos de sus compañeros.

Todo indica que había planeado minuciosamente su acción asesina. Ante todo, la fecha: el 7 de noviembre marcaba este año el 90o. aniversario de la Revolución de Octubre, la toma del poder por los bolcheviques en Rusia.
Estudiante de último año de bachillerato, Pekka-Eric Auvinen era sensible a las ideas radicales, tanto de derecha como de izquierda, y manifestaba un gran interés por la historia de las revoluciones, como testimoniaron sus profesores.

Según sus compañeros, no ocultaba su admiración por Hitler y Stalin.

En segundo lugar la manera como actuó: había hecho difundir recientemente bajo el pseudónimo 'Sturmgeist89' ("espíritu de tempestad" en alemán) un vídeo llamado 'Jokela High Scool Massacre, 7 de noviembre de 2007'.

El vídeo muestra el instituto de Jokela y luego a Pekka-Eric apuntando a la cámara con una pistola, mientras se escucha música hard-rock.

La mañana del drama publicó "un programa" sumamente preciso de la masacre: "objetivo: colegio Jokela, alumnos y profesores, sociedad, humanidad, raza humana. Tipo de ataque: asesinato masivo. Nombre del asesino: Pekka-Eric Auvinen. Arma: pistola semiautomática .22 Sig Sauer Mosquito".

Según algunos testimonios, el joven no cesó de dar alaridos durante el ataque, "gritaba: !esto es el infierno, la revolución! !Hagan algo!".

Uno de sus compañeros de clase dijo que en los últimos días se comportaba de "manera extraña" y había comenzado a pintar escenas de masacres con armas de fuego.

"Probablemente dirán que estoy enfermo, loco o que soy un psicópata (..) No, la verdad es que soy sólo un animal, un humano, un indviduo, un disidente", escribió. Desde hacía tres semanas poseía un permiso para usar armas y era miembro de un club de tiro deportivo.
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sábado, 10 de septiembre de 2011

Pedro Pablo Nekada

Pedro Pablo Nekada "El apostol de la muerte"




La policía de Huaral buscaba a un asesino en serie que había matado a cinco personas, entre el 18 y el 27 de diciembre, de un tiro en la cabeza tipo ejecución. Finalmente, una veintena de testigos llevaron hasta Pedro Pablo Nakada Ludeña, de 33 años, al que detuvieron el 28 de diciembre en el taller mecánico en el que trabajaba. Rodeado por la policía, se defendió a tiros con la pistola que se cree utilizó en sus crímenes, e hirió a un agente. También detuvieron a un compañero de trabajo, Martín Cristian García Poncino, de 26 años, que declaró que no tenía nada que ver con los asesinatos, pero parecer ser que sí participó en algunos robos. La policía cree que Nakada ha matado a trece personas en la provincia de Huaral, situada a unos 100 kilómetros al norte de Lima.
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De momento, el presunto asesino ha confesado haber matado a cinco. Según él, eran escoria: prostitutas, drogadictos, homosexuales y asaltantes. "Estoy purificando la tierra de Huaral", explicó, "por orden de Dios". No obstante, no todas las víctimas pertenecían a los colectivos señalados por el detenido.El "Apóstol de la Muerte" o "El Limpiador", como le ha apodado la prensa peruana, es un ex oficial de la Fuerzas Aéreas.
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Psiquiatras de la Sanidad Policial que evaluaron al detenido indicaron que se trata de un criminal solitario y que sus actos son consecuencia de constantes frustraciones. Tiene alteraciones cerebrales y actúa en contra de las normas, porque no tiene la misma escala de valores que tienen las personas normales.
Mataba tranquilamente porque no percibía el daño que estaba haciendo a su prójimo, por tanto, tampoco siente remordimiento.
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Los expertos explicaron que Nakada Ludeña posee una infancia traumática que le quedó marcada por algún acontecimiento relevante durante su niñez.
Para los investigadores, es probable que este sujeto esté ocultando toda la verdad y sea él quien mató a 13 personas en Huaral.
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Entre las otras posibles víctimas de este asesino en serie estarían el delincuente Walter Sandoval Osorio, Gerardo Cruz Livia, así como de Juan Culla Sulca y los esposos Nancy Huaranga y Alcedo Romero. También han sido asesinados los suboficiales Gino Navarro y Jules Ponciano. “Maté a 25 personas para limpiar el mundo de la escoria
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Cada vez que asesinaba a una persona, Pedro Pablo Nakada Ludeña, ex licenciado de la Fuerza Aérea, cerraba los ojos y recordaba cómo sus hermanos abusaron de él cuando apenas tenía cuatro años de edad. Sería precisamente este odio el que lo habría convertido en un asesino en serie, teniendo entre sus víctimas al menos 25 personas, según su propia confesión.Ayer, Nakada, quien dijo llamarse “El Apóstol”, fue detenido a balazos por la Policía en Huaral. Sin muestras de arrepentimiento contó pasajes escalofriantes de algunos de sus crímenes y dijo que había actuado por órdenes de Dios.“Sólo trato de purificar la tierra de prostitutas, drogadictos, homosexuales y asaltantes”, expresó al empezar su confesión.Al principio, los agentes de la División de Investigación de Homicidios de la Dirincri le mostraron los expedientes de ocho asesinatos. Sin embargo, la respuesta del homicida fue más que sorprendente: “Ustedes están equivocados. Yo maté a 25 personas porque no merecían vivir. A todos les disparé un balazo en la cabeza”.
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El sicópata dijo que entre sus víctimas figuran los profesores Nazario Tamariz Pérez (24) y Didier Zapata Dulanto (26), a quienes baleó en Huaral porque supuestamente eran homosexuales.También mató al cosmetólogo Wilmer Muñoz Villanueva (43), a los comerciantes Agustín Maguiña Oropeza (52) y Juan Melgarejo (47), así como a Nicanor Gamboa Purizaga (45).
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En la localidad de Huaral también asesinó a balazos a Teresa Cotrina Abad (50), Walter Sandoval Osorio (38), Carlos Tarazona Toledo (21), a la menor María Tolentino Pajuelo (15), Eliseo Félix Zorrilla (22), Pedro Carrera Carrera (24) y Luis Morán Cervantes (32).A todos ellos los acusaba de drogadictos, asaltantes e incluso señaló que algunos estaban con sida, por lo que “no merecían vivir”.
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Durante el registro en el cuarto que ocupaba el asesino, la Policía halló sandalias con perforaciones, cuyo jebe era utilizado como silenciador. & Antes de instalarse en Huaral, el asesino estuvo en la selva y luego en Mala donde también mató a varias personas. & Durante la captura resultó herido el mayor PNP Víctor Revoredo, quien fue alcanzado por las esquirlas. & Cada vez que asesinaba a una persona, Pedro Pablo Nakada Ludeña, ex licenciado de la Fuerza Aérea, cerraba los ojos y recordaba cómo sus hermanos abusaron de él cuando apenas tenía cuatro años de edad. Sería precisamente este odio el que lo habría convertido en un asesino en serie, teniendo entre sus víctimas al menos 25 personas, según su propia confesión.Ayer, Nakada, quien dijo llamarse “El Apóstol”, fue detenido a balazos por la Policía en Huaral. Sin muestras de arrepentimiento contó pasajes escalofriantes de algunos de sus crímenes y dijo que había actuado por órdenes de Dios.“Sólo trato de purificar la tierra de prostitutas, drogadictos, homosexuales y asaltantes”, expresó al empezar su confesión.Al principio, los agentes de la División de Investigación de Homicidios de la Dirincri le mostraron los expedientes de ocho asesinatos. Sin embargo, la respuesta del homicida fue más que sorprendente: “Ustedes están equivocados. Yo maté a 25 personas porque no merecían vivir. A todos les disparé un balazo en la cabeza”.
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Con rudeza, seguridad y, sobre todo, con mucha frialdad, “el pastor asesino” narró ayer cómo mató a cada una de sus víctimas, que según él sólo eran “escorias de la sociedad”. Pedro Pablo Nakada Ludeña (33) contó a la policía que antes de perpetrar la matanza, colocaba un silenciador de jebe en la punta del arma para que nadie oyera el disparo, pero si alguna infortunada persona escuchaba o presenciaba por casualidad sus execrables crímenes, no le quedaba otra opción que asesinar también a sus testigos.
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Yo maté a los profesores porque ellos caminaban agarrados de la mano, se hacían cariños como una pareja de enamorados y como yo soy el ‘purificador de la tierra’ no quedó otra opción que asesinarlos porque los homosexuales solo hacen daño a la sociedad”, dijo el asesino en serie mientras se columpiaba sentado sobre la silla.

“Mato a las personas para que no sigan sufriendo. Por ejemplo, a los alcohólicos (Agustin Andres Maguiña Oropeza (55) y Luis Melgarejo Saenz (35) los investigué por mas de un mes y cuando me enteré donde era el lugar en el que se refugiaban prepare mi arma para que con un sólo disparo descansaran en la paz de Dios”, respondió cuando le preguntaron por dichos crímenes.
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Cuando llegó el momento de que relatara como ultimó al homosexual Wilmer Muñoz Villanueva (42), el sujeto soltó en llanto. “Odio a los maricones. Cuando yo era niño, mis hermanos me violaron porque creían que yo había matado a una perra que teníamos y que además estaba preñada. Juro que yo jamás le hice nada al animal”, dijo muy nervioso Pedro Nakada.
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Asimismo, contó entre lágrimas, que nunca logró superar la muerte de su padre biológico, quien siempre lo defendía de las burlas de sus hermanas y amigos, porque él era un niño sumiso que no hablaba con nadie. Para la policía es aún un misterio el porqué lleva un apellido de descendencia japonesa, pues él asegura que su verdadero nombre es Pedro Pablo Mesías Ludeña. “Cuando yo fui adoptado me cambiaron el apellido” señaló el inculpado, pero luego manifestó que un amigo le fabricó documentos falsificados para que obtenga la visa del país nipón.
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Los familiares de las victimas del asesino sólo exigen que no lo dejen en libertad. La madre de Carlos Walter Tarazona Toledo (20), ex integrante del Ejercito Peruano, dijo entre llantos que Nakada debería ser asesinado. “Mi hijo trabajaba como vigilante del mercado, era un muchacho tranquilo y eso lo pueden decir todos los vecinos de la urbanización Bautista”, dijo Eugenia Toledo, madre del occiso.
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Mientras tanto, la última de sus victimas fue identificada como Nicolás Purizaca Gamboa (36) y Nakada Ludeña dijo haberlo asesinado porque era un drogadicto.

Horacio B. Rivera
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sábado, 3 de septiembre de 2011

Michel Fourniret

Michel Fourniret: “el ogro de las Ardenas”




Michel Fourniret nació en la población francesa de Sedán el 4 de abril de 1942. Detenido en verano de 2004, confesó haber secuestrado, violado y asesinado a, al menos, nueve niñas y adolescentes, en un lapso de 14 años, entre la década de los 80 y 90. También es sospechoso de 10 muertes más, nueve en Francia y una en Bélgica

Su tercera esposa, Monique Olivier, de 55 años, denunció los asesinatos llevados a cabo desde 1987 luego de que Michelle Martin, esposa del asesino en serie belga Marc Dutroux, fuera condenada a 30 años de cárcel por complicidad en los crímenes de su marido. Fourniret había sido acusado de rapto de menores y comportamiento sexual inapropiado, y ha estado en prisión desde junio de 2003 por intentar secuestrar a una adolescente de 14 años en el año 2000.

Fourniret enterró al menos dos de sus víctimas en su elegante castillo en Sautou, avanzada la década de 1980. El 3 de julio de 2004, un equipo de policías franceses y belgas, recuperaron los cuerpos de estas dos víctimas de Fourniret cerca del castillo.

Historia de un psicópata

Después de ser detenido Fourniret reconoció que sentía «una atracción particular por la gracia y la virginidad de las niñas jóvenes». Pero esperó a que su mujer le denunciase para reconocer el asesinato de nueve personas. Su esposa insiste en que mató a 10.

El asesino describió fríamente y de manera distante los crímenes a los investigadores belgas y franceses. Los justifica por la «necesidad» que tenía de matar, porque sus víctimas no se dejaban violar o robar. Y es que la carrerra criminal de este asesino en serie empezó en Francia. El 26 de junio de 1987 fue condenado a siete años de cárcel por violación.

Como estaba detenido desde 1984 salió libre en octubre de 1987.Nada más abandonar la cárcel comete su primer asesinato conocido. Se trata de Isabelle Laville, una joven de 17 años desaparecida en diciembre de 1987 tras salir del colegio en la localidad gala de Auxerre.

Generalmente se dirigía a las inmediaciones de una estación de ferrocarril para localizar a sus potenciales víctimas. Tras preguntarles una dirección las convencía para que subieran al coche y acto seguido las violaba y estrangulaba. Su actual esposa declaró que Michel Fourniret le anunciaba que «salía de caza».

Ante los investigadores, Fourniret empezó por negar las acusaciones de su mujer. Pero cuando ésta informó con precisión sobre los asesinatos, admitió que se lo había contado «de broma». Finalmente declaró «no cuestionar» los hechos, pero afirmó que «no deseaba dar más precisiones».

El Dutroux francés, que conoció a su actual mujer cuando trabaja de visitante de cárceles, no secuestraba durante mucho tiempo a sus víctimas. Al no saber qué hacer con ellas tras violarlas las asesinaba, enterrando a algunas de las chicas en el jardín de un castillo que la pareja compró cerca de la localidad gala de Sedan (nordeste del país).

En Bélgica sus vecinos le consideraban «un hombre discreto y encantador». En enero de 2003 trabajó incluso, junto con su esposa, como vigilante en el comedor del colegio del pequeño pueblo belga. La directora lo describe como una persona «tranquila, comedida e inteligente».

Una imagen que no coincide totalmente con la descripción que de él hacen los investigadores. Este hombre, que toma nota de todo, provocaba un miedo inmenso a sus victimas: «Si no haces el amor conmigo, te lanzo ácido a la cara y te desfiguro». A veces, admitió a los policías franceses y belgas, las niñas no entendían lo que decía al «hablar de relaciones sexuales».

Con su aire de profesor -usa el pretérito pluscuamperfecto para expresarse- les explicaba lo que quería. Admite que escoge niñas guapas para «desflorarlas». Adora la literatura y posee tres cuadernos (azul, rojo y verde) que lleva siempre con él. El primero lo destina a su mujer, el segundo a su abogado y el último a sí mismo, en el que escribe sus memorias.

Los crímenes confesados por “el ogro”

Las víctimas cuyo secuestro, tortura, violación y asesinato que Fourniret ha confesado son:
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- Isabelle Laville - Adolescente francesa de 17 años. Desapareció en Auxerre, el 11 de diciembre de 1987. En su camino a casa desde la escuela. Sus restos fueron hallados en el fondo de un pozo al norte de Auxerre en julio de 2006.
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- Fabienne Leroy - una jóven de 20 años. Desapareció en 1988 en Mourmelon, y su cuerpo fue hallado luego en los bosques cercanos.
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- Jeanne-Marie Desramault - estudiante francesa de 22 años. Desapareció en 1989 de la estación de trenes de Charleville-Méziere y su cuerpo fue recuperado de la finca de Fourniret, con su asistencia.
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- Elisabeth Brichet - niña belga de 12 años. Desapareció de Namur en 1989 después de jugar con una amiga. Su desaparición fue asociada durante mucho tiempo al asesino en serie belga Marc Dutroux, hasta que Fourniret confesó el lugar donde estaba el cuerpo de la niña; en su finca en Francia.
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- Natacha Danais - niña francesa de 13 años, desaparecida en 1990.
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- Farida Hellegouarch - novia de uno de los miembros de la Gang des postiches (organización dedicada a robar bancos). Fourniret la mató en 1990 para entrar al grupo criminal. Compró un castillo en Francia con el dinero de esa organización.
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- Céline Saison - jóven de 18 años desaparecida en Sedán en el año 2000, su cuerpo fue hallado en Bélgica.
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- Manyana Thumpong - jóven de 18 años desaparecida en 2001 de Charleville-Mezieres. Su cuerpo también fue hallado luego en Bélgica.
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-Hombre no identificado - Fourniret lo mató en el robó a un banco por un dinero en efectivo.

La esposa de Fourniret, también dijo que su marido había matado a una adolescente de 16 años de edad que había trabajado como “au pair” en su casa. Aparentemente, Fourniret la mató en 1993, pero esto no ha sido confirmado. La identidad de esta supuesta víctima es desconocida.

¿Otros crímenes?

El mismo Fourniret ha dicho que el no cometió ningún crímen entre 1990 y el 2000. Sin embargo, la policía de cinco países ( Francia, Bélgica, Paises Bajos, Alemania y Dinamarca) ha reabierto viejos casos de violaciones, desapariciones y asesinatos. En Dinamarca, la policía informó de que creían que probablemente Fourniret era el responsable de algunas violaciones, aunque las pruebas de ADN no confirmaron esto. En los Paises Bajos, los investigadores de las desapariciones de Tanja Groen y Nicky Verstappen han investigado a Fourniret.

En 2006, algunas personas decían que Fourniret probablemente era el responsable del asesinato de la niña de 8 años de edad Marie-Dolores Rambla. Christian Ranucci, ciudadano francés, había sido condenado por este crímen y decapitado el 28 de julio de 1976. El caso siempre ha sido controvertido.

Nueva evidencia mostró que Fourniret estaba tomando vacaciones en Marsella en el mismo lugar y tiempo que Rambla fue asesinada. El 3 de junio de 1974, Rambla y su hermano Jean, conocieron a un hombre en un automóvil que les dijo que estaba buscando a su perro. Marie-Dolores entró en el autmóvil de este hombre y fue secuestrada. Alrededor de una hora después del secuestro, el auto del secuestrador se vio envuelto en un accidente de tránsito con una persona llamada Martinez, pero el secuestrador logró escapar. Seguido por una pareja de ancianos, el secuestrador fue visto llevando una gran bolso. La policía cree que esa es la conexión entre el secuestro y la huída del criminal. Luego de una extensa búsqueda, el cuerpo de Marie-Dolores Rambla, apuñalada hasta la muerte, fue encontrado en unos arbustos. Ranucci fue arrestado ya que ese día había estado envuelto en un accidente de tránsito, y también, llevaba un gran bolso. En el auto de Ranucci la policía encontró unos pantalones con sangre seca que coincidía con el tipo de sangre de Rambla.

Ranucci confesó haber asesinado a la niña y le contó a la policía dónde estaba escondido el cuchillo (en los arbustos). Pero Ranucci sólo confesó lo encontrado por la policía en las primeras 48 horas. Un día después, Ranucci negó ser el asesino. Se ha sugerido que el caso de Ranucci ha sido alterado y que ciertas partes de evidencia han sido escondidas para hacer encajar algunas pruebas con su 'confesión'. Por ejemplo, las manchas de sangre en los pantalones de Ranucci eran mucho más viejas que el día del asesinato y puede explicarse a causa de un accidente que él tuvo en su moto. Ranucci tenía el mismo tipo de sangre que Rambla. La pareja de ancianos que siguió al auto confesó que vieron a la niña en la parte trasera del auto de Ranucci y que estaba gritando. Pero la pareja de ancianos no dejó el auto y según ellos vieron a Ranucci arrojar a la niña del auto por una puerta del automóvil, que, en el auto de Ranucci estaba rota. Más investigaciones revelaron que un sweter rojo encontrado en la escena del crímen no pertenecía a Ranucci como sí se había creído anteriormente.
Después, cinco personas contaron a la policía que ellos vieron el secuestro pero sin embargo nadie puedo identificar a Ranucci como el secuestrador. El gran escándalo que la prensa generó en torno al caso, convirtieron a Ranucci en culpable antes de que éste llegara a juicio. Recibió la pena de muerte. Otros hechos también localizan a Fourniret como el posible culpable de la muerte de la niña. Estaba de vacaciones en Marsella en junio de 1974, conducía un auto del mismo color (gris), tenía 32 años y tenía, a diferencia de Ranucci, un pasado de ataques sexuales. Fourniret usó muchos trucos, similares al de la mentira de la búsqueda del perro. Además, Rambla no mostró signos de haber sido violada. Fourniret, de vez en cuando, eyaculaba frente a sus víctimas en vez de atacarlas sexualmente.

La historia del “monstruo de las Ardenas” llega a su fin hoy, 28 de mayo de 2008, al ser condenado, junto con su esposa y cómplice, a la pena de cadena perpetua, en un tribunal de Paris.
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jueves, 1 de septiembre de 2011

Marie Besnard

Marie Besnard, La Viuda Negra de Loudun




Fue una de las más conocidas viudas negras de la historia del crimen por su espectacular proceso, que, seguido por todo el pueblo como si se tratase de un culebrón judicial, duró casi diez años y terminó de manera impredecible... Marie Josephine Philippine Davaillaud, más conocida como Marie Besnard, nació en Francia el 15 de agosto de 1896.

Esta mujer, fue acusada el 21 de julio de 1949 por doce asesinatos con arsénico, entre ellos el de su marido Aguste Antigny. Empezó a levantar sospechas de cara a las autoridades francesas cuando comenzó a heredar importantes cantidades de dinero de distintas personas de su entorno que iban falleciendo misteriosamente en el pueblo de Loudun.Su vestimenta negra y sus malas maneras reforzaron su mala fama entre los vecinos, quienes la tenían por una mujer misteriosa, fría y cruel, capaz de haber asesinado a toda su familia.Sospechando que las muertes se habían producido de manera extraña, la policía local dio orden que fuesen exhumados todos los cadáveres de los parientes de Marie en los cementerios de Angles-sur-Anglin y en Trois-Moutiers.
A principios de 1950, tanto jueces como expertos presentaron las mismas conclusiones: en doce de los cadáveres examinados se encontró suficiente arsénico para considerar la causa de muerte como envenenamiento. Los cuerpos pertenecían a su primer marido, a su tía, su abuela, su suegro, su suegra, su cuñada, su padre, su madre, dos primas, un vecino y una vecina.A pesar de las graves acusaciones, Marie Besnard nunca se imputó las muertes y siempre hasta el final se declaró inocente de todas las acusaciones. Finalmente consiguió ser absuelta gracias a su constancia y a su equipo de abogados, que sin flaquear lo más mínimo, sacaron puntilla a todos los fallos del caso y sacándolos a la luz pública lograron enfrentar a los acusadores y a los consejeros de estos.

Durante el proceso acusatorio, casi todos los testimonios estaban fundados en rumores o confidencias inciertas. Todo el pueblo de Loudun parecía conocer lo ocurrido. Había cantidad de cuchicheos, murmullos y secreteos, pero finalmente todo aquel testigo que decía saber algo, al día siguiente se retractaba de lo dicho.Tampoco estaba muy claro el tema del arsénico. En todos los cuerpos exhumados se habían hallado cantidades de este veneno de entre 18 a 60 miligramos. Sin embargo, en el momento de las muertes ningún médico había diagnosticado un solo fallecimiento por envenenamiento, sino que se habían atribuido esas muertes a las más diversas enfermedades, como tuberculosis, etc. En la lista había aparecido incluso una expiración por ahorcamiento.

Cuando fueron expuestos a la acusada los análisis científicos de los resultados, que a ojos de todos la condenaban, respondió que no entendía nada de eso que le contaban y que estaba muy enfadada porque no le permitían volver a hacer otras nuevas autopsias a los cadáveres.Mientras los distintos toxicólogos se turnaban para desvelar sus descubrimientos, ella decía que eso eran tonterías, que no sabían nada de nadie, que nadie mejor que ella para saber como habían muerto sus pobres difuntos:

"Son mis queridos desaparecidos, nadie reza tanto por ellos como yo, y nadie les ha cuidado tanto como yo cuando estaban con vida. Yo no necesito ninguna herencia y nunca la he necesitado".

Marie era toda una experta en evitar trampas y en poner vocecilla inocente al responder a las preguntas. Los psiquiatras encargados de diagnosticarla, la tratan de "mujer anormalmente normal". "Es hábil, fría, hipócrita y lúcida. Sus propósitos han sido premeditados, ha consumado lo que había estado planeando, el matar a esas personas, ocultando y disimulando cualquier indicio que hubiese llevado a que se sospechase de ella", opinaron.

El caso se convirtió en un culebrón mientras Marie estaba detenida en su celda de La Pierre-Levée, la prisión de Poitiers.A veces se sentía abatida. A sus pocos visitantes les confesaba: "Es horrible el soportar una prueba como esta. Menos mal que mi fe y mi creencia en Dios me sostienen. Y decir que han cortado en trocitos a mi pobre marido y a todos los demás..."

Los acusadores esperaban en vano una confesión de los hechos, o por lo menos algún indicio de lo que pudiese parecer una confesión. A falta de confidencias, en el juicio se presentaron los análisis de M. Béroud, toxicólogo marsellés de buen renombre.

Las conclusiones de los informes de Béroud estaban en los periódicos locales, circulaban en los cafés y aumentaban las discusiones sobre el caso de la Señora Besnard. A pesar de todo, todo se quedaba en esta reflexión: un buen informe no valdrá nunca lo que un buen testimonio.La policía, sin que el juez de instrucción ordenase lo contrario, optó por introducir en la celda de Marie algunas personas infiltradas con la intención de ganarse la confianza de la dama, e incluso se procedió a contarle falsos testimonios de testigos inexistentes para arrancarle alguna confesión que la relacionase con la envenenadora que todos esperaban.Estos métodos, lejos de inculparla, serían los medios para hacer bascular la opinión pública a su favor...

Cuando comenzó el juicio, el 20 de febrero de 1952, estas irregularidades todavía no eran sabidas por la opinión pública, pero en seis días todo basculó y los actuaciones poco éticas de la policía salieron a la luz.Además, el examen del toxicólogo Béroud fue destrozado por una audaz defensa de la supuesta asesina. Al parecer, los restos que éste examinó fueron etiquetados con falta de rigurosidad absoluta. Las dosis de arsénico que mencionaba en su informe medida en miligramos, se encontraba definida en gramos en la página siguiente.Ese día todo el mundo empezó a pensar que se estaba abusando un poco de la pobre señora con mantilla negra que sollozaba en silencio en el banco de acusados.Finalmente, después de tres aplazamientos, termina el complicado juicio y Marie, en libertad desde 1954 fue absuelta el 12 de diciembre de 1961 por falta de pruebas. Murió el 14 de febrero de 1980 con ochenta y ocho años, después de dar su cuerpo a la ciencia.
Pili Abeijón
Criminóloga
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martes, 30 de agosto de 2011

Luis Afredo Garavito

Luis Afredo Garavito Cubillos: El Monstruo de Genova
Después de 18 meses de investigación tras la pista de una supuesta "secta satánica" que estaría cometiendo los más atroces sacrificios con menores de edad, la policía colombiana pudo esclarecer la ola de desapariciones y asesinatos que mantenían en vilo al país. Todo empezó cuando se hallaron los restos de varios cuerpos esqueletizados, con señales de haber sido amarrados, mutilados y decapitados. Además, numerosas familias colombianas comenzaron a denunciar la desaparición masiva de sus pequeños. En total se contabilizaron más de 100 desapariciones.

La prensa de todo el mundo ayudó a propagar el estado de alarma entre la población, publicando grandes titulares como éstos: "Aparecen otros 25 niños muertos, víctimas de posibles ritos satánicos", "Al menos 46 niños asesinados desde 1993 por supuestos ritos", "Hallados más cadáveres con signos de tortura satánica"...Finalmente, tras una ardua investigación por parte del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) en diversas capitales del país, se han podido esclarecer los macabros descubrimientos gracias a una serie de evidencias que han hecho sospechar a los agentes de la policía colombiana acerca de la posibilidad que el culpable se tratase de una sola persona. En los lugares del crimen se habían hallado varios tapones de unas botellas de licor barato, restos de cabellos y otra serie de objetos que ayudaron a los investigadores a trazar un perfil del asesino.

Los agentes no se conformaron con las evidencias encontradas. Por otro lado comprobaron los billetes de autobús y registros de los hoteles que coincidían con las fechas y lugares de las desapariciones. Después, en el transcurso de la investigación se elaboró una lista con 94 posibles autores de los crímenes, que se fueron eliminando poco a poco hasta reducirla en dos sospechosos.Uno de ellos era Luis Alfredo Garavito Cubillos, de 42 años, detenido y recluido en la penitenciaría local de Villavicencio, donde estaba registrado con nombre falso desde el 22 de abril de 1999, tras ser acusado por agresión sexual violenta a un menor.

Uno de los agentes de la prisión lo desenmascaró cuando tras engañarlo llamándolo por su verdadero nombre, pues éste sin darse cuenta respondió. Entonces se pudo comprobar que el detenido tenía una orden de captura emitida hacía tres años por los jueces de la ciudad de Tunja por el asesinato de un niño y otros delitos menores.

Al verse descubierto y acorralado por el fiscal que lo interrogó a continuación, confesó los crímenes pidiendo perdón con antelación por los hechos que iba a confesar. Tras sacar una pequeña libreta negra en la que estaban marcados la ciudad y uno, dos, tres palitos, según los niños que hubiera asesinado, confesó haber estado asesinando entre 1992 y 1999, dando todos los detalles de los crímenes, con una frialdad que asombró a los agentes de policía.Al registrar su vivienda, fueron hallados varios objetos que concordaban con los encontrados en los lugares de los crímenes, detalle que terminó de inculparlo. Garavito, conocido también como "Loco", "Tribilín", "El Cura", "Goofy" y "Conflicto", era un experto en disfraces. Se hacía pasar por vendedor ambulante, monje, indigente, discapacitado, representante de ONG, etc., con el fin de ganarse la confianza de la gente y entrar como conferenciante en escuelas.Confesó que sus víctimas "preferidas" eran pobres, menores, estudiantes y campesinos. Les ofrecía dinero, comida, bebida y los llevaba a caminar hasta que estos se cansaban, entonces les atacaba en sitios despoblados. El asesino incluso coleccionaba las publicaciones en prensa sobre la desaparición y el asesinato de los niños, que fueron encontradas por los agentes en el registro de la vivienda de la compañera sentimental y de una amiga del asesino.

Vivía en Génova, departamento de Quindio. Desde muy pequeño su padre lo maltrató constantemente y su madre jamás le dio muestras de afecto, ni tampoco nadie de su familia. También recordó a los agentes que lo interrogaron, cómo dos vecinos le estuvieron violando durante varios años en su niñez, por eso se convirtió en taciturno, retraído e infeliz, con explosiones violentas que tantos problemas le traerían a lo largo de su vida. A los 16 años se va de casa para buscarse la vida por su cuenta y comienza a trabajar en distintos empleos, generalmente como vendedor.En su soledad, comienza a beber hasta no poder prescindir del alcohol. Intenta llevar una vida normal, pero sus continuas borracheras y su mal carácter le movían a discutir y enfrentarse con sus compañeros y jefes. Cada vez se vuelve menos sociable y le resulta más difícil mantener un empleo fijo, por lo que a mediados de los 80 comienza a recorrer el país como vendedor ambulante, hecho que le permite una gran movilidad a la hora planear los futuros asesinatos. Llega a recorrer cinco veces el país, eligiendo los municipios en los cuales cometería los crímenes.

Por esa época también inventa dos Fundaciones (una para ancianos y otra para menores), y aficionándose cada vez más por los disfraces, se cambia constantemente el peinado, la barba, bigote y gafas, eligiendo siempre personajes que le facilitaban el acercamiento a los niños sin levantar sospechas: intelectual, sacerdote, mendigo...En un momento de su vida acepta someterse a tratamiento psiquiátrico durante cinco años, cosa que no ayuda a corregir su agresividad ni sus ansias de matar, pero sí impide que lo echen del trabajo en varias ocasiones. (Era un hombre muy violento cuando se emborrachaba, pero aseguró que le encantaban los niños. De hecho, si bien golpeaba a las dos mujeres con las cuales convivió, nunca puso la mano encima a los hijos que éstas tenían frutos de otras relaciones).

En 1992 empieza su carrera como criminal, siempre con un mismo modus operandi: primero recorría el lugar que había elegido e identificaba su objetivo: niños pobres, tanto campesinos como escolares o trabajadores. Siempre buscaba jóvenes agradables físicamente o que le recordasen a él en su infancia. Para ganarse su confianza les reconfortaba y les regalaba alguna cosa, y luego les pedía que les acompañase a dar un paseo con el fin de charlar un rato. Les hacía caminar durante mucho tiempo hasta que se cansaban y los llevaba a un paraje escondido. Luego los violaba, los ataba y los degollaba; finalmente mutilaba el cuerpo y lo abandonaba en el mismo lugar.

(El hecho de cortarles la cabeza y enterrarlas en otro lugar para dificultar la identificación, fue lo que llegó a encaminar a los agentes hacia la hipótesis falsa de una secta satánica practicante de sacrificios rituales).

Los cuerpos mutilados de las víctimas, en su mayoría menores de 8 a 16 años, fueron descubiertos en 60 poblaciones de 11 provincias del país, y se sospecha que también llegó a actuar en Ecuador.Después de confesar los relatos de los múltiples asesinatos, Garavito añadió que él no era un monstruo, como lo denominaba la prensa y medio país, si bien los actos fueron realizados a plena consciencia, los atribuyó a un "fuerza extraña" que lleva dentro, y pidiendo perdón al país, a su madre y a Dios, se excusó diciendo que todo se debía a los malos tratos recibidos por su padre, ya fallecido, durante su infancia.

El perfil psicológico que le ha sido realizado por los psiquiatras denota que no es un genio del crimen, pero sí un personaje que no posee ningún tipo de inhibición capaz de frenar su creciente necesidad de matar. Presenta además fuertes depresiones y tendencias suicidas, además de un carácter fácilmente irritable.

El detenido ha tenido que ser emplazado en una celda de alta seguridad en la prisión de Villavicencio no sólo por una posible ejecución por parte de los demás presos sino para que el psicópata no pueda acabar con su propia vida, debido a sus tendencias suicidas.

Las declaraciones del "Monstruo de Genova" han sensibilizado a los 40 millones de Colombianos, multiplicando las demandas de pena de muerte contra el asesino de niños.Los padres de las víctimas no han parado de llamar a las radios locales para exigir la muerte de Luis Alfredo Garavito, en un país donde la pena capital no está recogida en el Código Penal.

En un principio se habían encontrado los restos de 114 niños, pero continuaron las pesquisas para encontrar los cadáveres del resto de los menores desaparecidos, un total de 172.

Tras el juicio que se ha celebrado en diciembre de 2001, Luis Alfredo Garavito Cubillos, considerado el segundo homicida en serie más peligroso del mundo, ha sido condenado a un total de 1.853 años de cárcel convirtiéndose en la más alta sumatoria de condenas en la historia judicial de Colombia.Las condenas ya impartidas corresponden a 138 casos en los que se encontró pruebas suficientes que culpan a Garavito, los restantes 32 casos se encuentran actualmente en instrucción.
Pili Abeijón
Criminóloga
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